09 diciembre, 2007

Olé, Almodovar.

La violencia etarra no nos deja indiferentes

La calle está devaluada. Después de ver tantas manifestaciones de la AVT, tantos obispos condenándonos al fuego eterno si hacemos uso de nuestros derechos como ciudadanos de una sociedad laica, tanto vocerío antiterrorista cuya única intención ha sido insultar al Gobierno, en especial a su presidente...

Cuando uno recuerda las imágenes tremendas que han llenado las calles de Madrid estos últimos tres años, se te quitan las ganas de salir, incluso para apoyar actos con los que te identificas, como la manifestación del pasado martes día 4 en repulsa de dos nuevos y atroces asesinatos de la banda terrorista ETA. Si los medios que al día siguiente daban la noticia de la escasa concurrencia piensan que los madrileños nos hemos vuelto insensibles a las atrocidades terroristas etarras, se equivocan. Madrid fue y sigue siendo una ciudad solidaria y sensible con el dolor de las víctimas, pero no todos los madrileños necesitamos de una catarsis violenta y callejera donde cada vez se escuchan más las voces llenas de odio y vesania de los jóvenes bárbaros.

Uno de esos bárbaros gritó el día 4: "España necesita otros dirigentes". Yo le diría que España necesita otros españoles, que no sean como ellos, ni como las señoras que aprovechándose del silencio de una manifestación silenciosa, por respeto a las mismas víctimas, no dudaron en romperlo todo, silencio, respeto, solidaridad, sentido cívico, para gritarle "¡Maricón! ¡Maricón!" a Pedro Zerolo. Y, naturalmente, "¡¡Zapatero, terrorista!!".

Estoy de acuerdo con la breve y sólida columna de Maruja Torres del jueves 6 al respecto de todo esto. (Y con la de Elvira Lindo, días antes). El hecho de que el martes 4 no nos manifestáramos en masa millones de madrileños, doloridos por los últimos muertos de la banda terrorista, y que no invadiéramos las calles aledañas a la Puerta de Alcalá y no ahogáramos con nuestro estruendo las voces que gritaban "¡Zapatero, terrorista!", etcétera, no significa que no existamos, o que pasemos de la situación, y la violencia etarra nos deje indiferentes.

No.

Significa que estamos hastiados de lo que oímos en nuestras calles y no queremos aumentar su loca algarabía. De todos modos, me da rabia que nuestra ausencia provocara esa media sonrisa de íntima satisfacción en los rostros de los Zaplanas, los Acebes, los Rajoys y las vanas esperanzas. Aunque era de prever, supongo.

Pedro Almodóvar 09/12/2007

4 comentarios:

José Luis dijo...

!Genio y figura!

Qué nunca se silencie-ese canto
que un día empezó en grito,
que todos seamos canto,
que a una voz se unan otras,
que juntas llegaran al alma.

Que suene el coro en silencio,
que el coro regala vida,
que el pueblo que canta es más pueblo,
y el alma que escucha más alma.

Muchos quizás no hablemos con la claridad que él lo hace, pero lo pensamos !vaya qué si lo pensamos!. Y lo que les molesta que líderes de opinión independientes nos orienten y den su testimonio.
Gracias Félix una vez más por tu elección , un olé con mayúsculas.

Gracias, Pedro.

Pablo dijo...

Lo suscribo al 100%. Se puede decir más alto pero no más claro.

Yo tampoco fui el martes a la manifestación, a pesar de que tenía previsto ir.

Por cierto, Félix: ¿dónde ha publicado esto Almodóvar? Yo no lo había visto. ¿En EL PAÍS?

Un abrazo fuerte,

Félix Caperos dijo...

Hola Pablo.

¿Es bueno, verdad? Simplemente Almodovar.

Da gusto que haya personas que sepan explicarse con esa claridad de conceptos. Lo publicó ayer en "cartas al director", como un ciudadano más que escribe al diario El País, que por otra parte, la resaltó como merece.

En fin, el genio y maravilloso Almodovar.

Un abrazo, Pablo.

Anónimo dijo...

www.barrioelcampillo.blogspot.com